
Intervenciones Innovadoras para el TEA con RV
My Health 3D | Gina Lagos Batarce | 20 Julio, 2026
“Año 2030. Depak, de 55 años, es uno de los ingenieros más brillantes de la historia. Es el creador del submarino Q, con el que está explorando los abismos más complejos, profundos y aún inexplorados del vasto océano. Ha descubierto los vestigios de la aclamada Atlántida y todos los tesoros de esta majestuosa civilización. Sin embargo, en su vida personal algo no va bien. La ansiedad y el insomnio se han convertido en parte de su rutina diaria. Ha atravesado tres separaciones, mantiene una relación distante con sus hijos, tiene una vida social escasa y, en numerosas ocasiones, trabaja más horas continuas de las que cualquier ser humano podría soportar. Prefiere no recordar su infancia y adolescencia, donde casi no tenía amigos y era víctima frecuente de bullying. Un día, una amiga terapeuta le invitó a probar su última innovación: una aplicación de realidad virtual (RV) diseñada para niños y adolescentes con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Depak se sintió fascinado por la aplicación y prometió devolverla al día siguiente. Al amanecer, Depak ya no era el mismo; algo había despertado en él una extraña motivación por la vida y una paz que nunca antes había experimentado. Al llegar a su oficina, abrumado por la emoción, lloró y abrazó a su terapeuta, agradeciéndole y confesando que daría todo por retroceder en el tiempo a su niñez. Muchos de los acontecimientos de su vida, sin duda, los habría vivido de manera muy diferente”.
El trastorno del espectro autista (TEA) es considerado un trastorno del neurodesarrollo altamente heterogéneo, lo que muchas veces complejiza su diagnóstico y abordaje, especialmente en la edad adulta. Según la Asociación Americana de Psiquiatría las personas con TEA suelen tener dificultad para la comunicación e interacción con otras personas, intereses restringidos y comportamientos repetitivos. Sin embargo, en la actualidad, y debido principalmente a su alta heterogeneidad, el TEA y otros trastornos del neurodesarrollo se comprenden más como parte de la diversidad neurológica humana; una perspectiva que no se centra en etiquetas o categorías inadecuadas de “normal” y “anormal”.
El TEA es una de las condiciones neurológicas más comunes en la población infantil y adolescente. La adolescencia, etapa de transición biopsicosocial hacia la madurez o etapa adulta, presenta en sí una serie de desafíos para la mayoría de los jóvenes. Retos que pueden resultar más marcados o difíciles en poblaciones neurodivergentes. Esto puede derivar en mayores riesgos, enfermedades y/o necesidades de servicios especializados y personalizados, con el impacto futuro que todo ello conlleva.
La mayor pesquisa y avances en el diagnóstico, en las últimas décadas, ha revelado una creciente prevalencia del TEA, que pone en énfasis la necesidad de desarrollar herramientas de intervención eficaces, seguras, personalizadas y escalables. En este contexto, diversos estudios han destacado el potencial único y prometedor que tiene la realidad virtual (RV) para mejorar el diagnóstico, tratamiento y evaluación de personas con trastornos del desarrollo neurológico como lo son el TEA y TDAH.1
Artículos recientes, como el estudio exploratorio de Maddalon et al. subraya la viabilidad y la eficacia preliminar de una intervención adaptativa en realidad virtual para mejorar las habilidades sociocognitivas en niños con TEA. “Al abordar los principales desafíos sociales en un entorno seguro y motivador, estas intervenciones pueden fomentar relaciones sociales más sólidas, una mayor participación en las actividades diarias y una mejor calidad de vida para las personas con autismo”.2 La revisión bibliográfica de Jiang y Cohen que examinó el papel de las tecnologías digitales en el desarrollo de habilidades de comunicación social en niños y adolescentes autistas encontró que, en general, las tecnologías de realidad virtual y de realidad aumentada mejoraron las habilidades de comunicación social de niños y adolescentes autistas, y algunos estudios mostraron efectos positivos a largo plazo.3
Terapias emergentes para el TEA, entre las que se encuentra la RV, fueron evaluadas críticamente en la revisión de Kevelson et al., en cinco dominios clave: intervenciones conductuales y psicosociales, psicofarmacología, herramientas digitales y basadas en IA, neuromodulación y terapias genéticas. Según sus hallazgos, los autores destacan cómo el campo está empezando a abordar las complejas realidades del autismo con mayor rigor científico y matices. Y si bien persisten desafíos, la rápida expansión de los diagnósticos, la genética y los campos relacionados ha comenzado a hacer que el diagnóstico precoz y preciso, así como la intervención dirigida, sean cada vez más factibles. “Los entornos de realidad virtual se utilizan para crear entornos inmersivos y seguros donde las personas pueden practicar habilidades sociales y de la vida diaria”.4
La revisión sistemática y metaanálisis en red de Wang et al. basado en ensayos controlados aleatorizados existentes para explorar y comparar inicialmente los efectos de diferentes tecnologías de realidad virtual en la mejora de las habilidades sociales y comunicativas de los niños con TEA, concluye que la realidad virtual muestra un potencial prometedor como herramienta de intervención, pero la evidencia que la respalda aún está en sus inicios.5 Entre recomendaciones clave de los autores a futuros estudios para mejorar la evidencia científica se encuentran: realizar más ensayos clínicos aleatorizados de alta calidad y con muestras más grandes, estandarizar herramientas de medición de resultados e indicadores, estudios longitudinales para asegurar eficacia y seguridad a largo plazo, y la exploración de planes de intervención personalizados.
Otras recomendaciones y análisis relevantes para potenciar la realidad virtual como una herramienta altamente eficaz y efectiva para diversas condiciones neurológicas se pueden extraer del artículo de Muszynska et al. en el que se enfatiza en avanzar hacia una orientación más mecanicista en las futuras investigaciones. Los autores sostienen que la cuestión central de la RV en la investigación sobre trastornos del desarrollo neurológico (TDN) ya no radica en si los entornos virtuales pueden hacerse más atractivos, naturalistas o inmersivos, como demuestran varios estudios. El siguiente paso, según los autores, consiste en utilizar la capacidad de la RV no solo para clasificar o entrenar, sino también para explicar en profundidad el mecanismo. “Esta orientación mecanicista debería fortalecer, en lugar de debilitar, el trabajo aplicado con RV. Si una intervención mejora el desempeño social, atencional o motor, la siguiente pregunta científica es qué ingrediente produjo el cambio. ¿Fue la práctica repetida, la exposición gradual, la toma de perspectiva corporal, la retroalimentación contingente, la reducción del riesgo en el mundo real, el compromiso motivacional o la capacidad de ajustar la incertidumbre sensorial? ¿La transferencia se produce porque el niño ha aprendido una habilidad general, porque el entorno de entrenamiento estabilizó un proceso oculto o porque la intervención redujo las exigencias contextuales que suelen interrumpir el desempeño? Al incorporar estos contrastes en entornos de RV, los investigadores pueden pasar de preguntarse si una intervención funciona a preguntarse por qué funciona, para quién y bajo qué condiciones ambientales”. En esta línea, los autores también plantean sugerencias puntuales a los futuros estudios en cuanto a preregistrar el mecanismo que se busca probar, especificar la manipulación ambiental que operacionaliza dicho mecanismo, validar que los participantes perciben y responden a la manipulación según lo previsto, y analizar el comportamiento como un proceso multimodal con estructura temporal, en lugar de reducirlo a una única puntuación de precisión o tiempo de reacción.6
El TEA es una condición de la diversidad neurológica que confirma que la evolución de la medicina hacia la precisión es una prioridad. En torno al tema, se evidencia una progresiva investigación, especialmente, en los ámbitos cognitivo y social para mejorar las intervenciones, servicios y apoyo de esta población. Existe consenso en que ya no se debería buscar generalizar o estandarizar tratamientos como una necesidad para toda la diversidad de TEA.
Tanto en la investigación como en la práctica clínica se ha destacado a la RVI como una herramienta innovadora que demuestra un gran potencial para diversas condiciones neurológicas. Sus características únicas y su eficacia, portabilidad, flexibilidad, adaptabilidad, personalización, mejora continua, así como su integración y compatibilidad con otras tecnologías avanzadas, como la IA, la posicionan como una de las tecnologías más destacadas y adecuadas para abordar, desde diferentes enfoques, las complejas y heterogéneas condiciones neurológicas como el TEA.
El respeto por la individualidad y la diversidad humana debería ser uno de los principales motores de las sociedades del siglo XXI. Por primera vez en la historia, el ser humano comienza a convivir con millones de sistemas automatizados y rígidos, donde la complejidad y variedad de la esencia humana tendrán un valor incalculable.
Referencias
1. Lagos Batarce G. (2026) Virtual Reality and Public Health Manual. https://www.amazon.es/Virtual-Reality-Public-Health-English-ebook/dp/B0H273L8TX?ref_=ast_author_dp&th=1&psc=1
2. Maddalon L, et al. (2026) Adaptative VR on social-cognitive skills in children with ASD: a feasibility study. International Journal of Clinical and Health Psychology, 26: 100675. https://doi.org/10.1016/j.ijchp.2026.100675
3. Jiang X, Cohen SR. (2026) Supporting autistic children and adolescents’ social communication skills through digital technologies: A systematic literature review. Research in Autism, 130: 202750. https://doi.org/10.1016/j.reia.2025.202750
4. Kevelson SD, et al. (2026) Novel therapeutics in autism spectrum disorder. Neurotherapeutics, 23: e00857. https://doi.org/10.1016/j.neurot.2026.e00857
5. Wang L, et al. (2026) Effectiveness of Different Virtual Reality Technologies for Social and Communication Skills in Children With Autism Spectrum Disorder: Systematic Review and Network Meta-Analysis of Current Evidence and Future Directions. JMIR Pediatr Parent, 9: e82814. https://doi.org/10.2196/82814
6. Muszynska M, Varma R, Ossmy O. (2026) Beyond diagnosis: Why and how virtual reality should be used in research on neurodevelopmental conditions? Neuroscience and Biobehavioral Reviews, 188: 106838. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2026.106838
